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La IA en publicidad, ¿aporta o aparta?

La inteligencia artificial ha entrado en nuestras sociedades como un elefante en una cacharrería y, como no podía ser de otra manera, en nuestro sector la hemos acogido con cierta cautela. Sin duda, esta nueva herramienta ya está en boca (y dispositivos) de todos. Muchas marcas dicen usarla y pocas tienen claro para qué. En este contexto, conviene parar un segundo y hacerse la siguiente pregunta: ¿La IA mejora de verdad nuestro trabajo o acelera un proceso con errores? Si has visto nuestra nueva imagen corporativa («Comunicación por naturaleza»), entonces ya sabrás que en Grupo Cyma nuestra visión respecto a este asunto es cristalina: la IA no es una varita mágica ni un sustituto del criterio profesional humano; es una herramienta más. Potente, sí, pero como todas y cada una de las tecnologías que ha creado el ser humano. En última instancia, siempre dependerá de quién, cómo y para qué la use. Cuando la IA aporta velocidad, no creatividad   Hay tareas en las que la IA encaja como un guante. No porque piense mejor, sino porque ejecuta más rápido. Por ejemplo: adaptar copys a múltiples formatos y canales, generar versiones de un mismo mensaje para test A/B, producir borradores de textos (que a posteriori revisará un humano) o analizar grandes volúmenes de datos de campañas en poco tiempo. En estos casos, la IA no decide, no crea el concepto ni define la estrategia —o, al menos, no debería—. Sencillamente, acelera procesos que antes consumían horas y ahora se resuelven en minutos. Eso libera tiempo para pensar, ajustar o afinar. En definitiva, la IA es como un cohete: es veloz, sí, pero se estrella si no hay un equipo que la pilote. Cuando el ahorro pasa factura   Los problemas suelen hacer acto de presencia cuando se usa la IA para lo que no se debe. Campañas con mensajes genéricos, marcas que suenan igual que otras muchas, textos correctos pero vacíos, creatividades sin tensión ni personalidad… La lista es larga. Por regla general, se da un fenómeno al que aquí llamamos «todo mediocremente bien». En estos casos, la IA no suma. Empobrece. Pero ¿por qué dejamos que pase? Porque se delega el mensaje en prompts pobres o… Porque se busca ahorrar coste o tiempo, no mejorar el resultado o… Porque se confunde producir más con comunicar mejor. El resultado suele ser inmediato: baja diferenciación y una clara sensación de «esto me suena». Y, en publicidad, parecerte a muchos es el camino más directo hacia la más fría irrelevancia. La IA asiste. El humano pone el criterio   Efectivamente, la inteligencia artificial puede —y, probablemente, lo haga— ayudarte a desarrollar campañas, generar informes o adaptar contenidos. Pero, por sí misma, no entiende el contexto real de las necesidades de tu cliente, ni sus directrices de marca ni sus objetivos a medio plazo. Eso sigue y seguirá estando en manos de personas que conocen el mercado y saben leer entre las múltiples líneas de nuestro sector. En otras palabras, carece de un cerebro humano experimentado que conozca realmente al consumidor. La diferencia está en el criterio   La IA bien usada no sustituye equipos: los hace mejores. Mal usada, los vuelve prescindibles y convierte a las marcas en intercambiables, pues los contenidos de unas y otras serán similares. Por tanto, una vez más, la ventaja competitiva no está en la tecnología, sino en el criterio con el que se aplica. Por eso, antes de subirse a cualquier ola tecnológica, conviene hacerse una última pregunta: ¿Esto mejora cualitativamente mi trabajo o solo me hace ir más rápido? Ahí está la diferencia entre una herramienta de moda y auténtica estrategia, amigo. Más claro, agua. ¡Hasta otra!

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Guía de LinkedIn para explotar tu potencial (o el de tu marca)

¿Qué es LinkedIn? ¿Ese perfil que abres cuando buscas trabajo y luego queda olvidado como una camiseta en el fondo del armario? No. En Grupo Cyma lo vemos como algo mucho más útil: una red que puede generarte contactos profesionales de calidad y oportunidades reales si la cuidas con intención. Empecemos por el principio. LinkedIn es una plataforma orientada al ámbito profesional, pensada para conectar a personas, empresas y organizaciones de todo el mundo. Facilita la creación de redes de contactos, el intercambio de información laboral, la promoción de competencias y la construcción de una presencia profesional sólida. Para nosotros, es una herramienta estratégica tanto para marcas personales como para empresas que buscan fortalecer su visibilidad y crear relaciones comerciales relevantes. Empieza por mejorar tu propio perfil en LinkedIn   Si quieres aprovechar de verdad el potencial de esta red, toca usar cada parte del perfil con intención profesional. Aquí tienes los pasos esenciales para construir una presencia sólida. Foto de perfil profesional Tu foto es la primera impresión que das. Escoge una imagen clara, cuidada y acorde a tu sector. Evita fotos informales, recortes extraños o imágenes de mala calidad. Imagen de portada con sentido La portada te ayuda a contextualizar tu perfil. Utiliza una imagen alineada con tu sector o con tu propuesta profesional. Si contiene texto, revisa que no quede cortado al adaptarse al formato. Titular atractivo Es de lo primero que verá quien visite tu perfil. No te limites al cargo: incluye habilidades clave o tu área de especialización. Los 220 caracteres dan margen para transmitir valor real. Resumen (Acerca de ti) Aquí cuentas tu historia profesional. Habla de tus motivaciones, logros y puntos fuertes. Que sea claro, directo y atractivo. Un buen resumen engancha y diferencia. Experiencia laboral detallada Incluye tus puestos más relevantes con una breve descripción de responsabilidades y logros. Usa verbos de acción y cifras cuando puedas, porque aportan credibilidad. Educación Completa tus estudios con centro, formación y fechas. Añade cursos o certificaciones que aporten valor y reflejen tu interés por la actualización profesional. Habilidades y validaciones Selecciona habilidades que representen de verdad lo que haces y el sector en el que te mueves. Solicita validaciones a personas que hayan trabajado contigo, suman confianza a tu perfil. Logros y proyectos destacados Incluye proyectos, premios, publicaciones o voluntariados con impacto. Estas secciones sirven para demostrar iniciativa y especialización. Tips para sacar más provecho a tu cuenta de LinkedIn   Una vez tu perfil está optimizado (el cambio se nota, y mucho), llega el momento de activarlo donde importa. Aquí van las claves. Conexiones y red Empieza a construir una red sólida. Añade compañeros de trabajo, estudios, antiguos responsables y profesionales de tu sector. Una red amplia y diversa abre puertas a colaboraciones, oportunidades y conversaciones interesantes. Perfil actualizado Mantenerlo al día transmite compromiso. Cada nuevo trabajo, habilidad o hito profesional debe reflejarse. Un perfil actualizado favorece que aparezcas en más búsquedas y que tu red te perciba activo. Contenido con valor Publica contenido alineado con tu sector: artículos, reflexiones, aprendizajes o tendencias. Los temas deben aportar algo a quien te sigue. Los posts que generan conversación tienen más alcance y fortalecen tu posicionamiento. Participación en grupos Los grupos temáticos son espacios útiles para aprender, conectar y aportar. Participar en debates y compartir tu experiencia te ayuda a ganar visibilidad y autoridad en tu campo. Sigue atento a nuestra web para más consejos sobre LinkedIn y cómo sacarle partido con estrategias claras y eficaces. Hasta la próxima.

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Portada Cymapedia II | Hooks

Hooks para dominar el scroll

La gran mayoría de consumidores de redes sociales ha dejado de leer para escanear a toda velocidad. En este sentido, el creador de contenido o marca que gana más atención hoy es el que consigue abrir su publicación con intención, ofrecer una promesa de valor real y cerrar sin rodeos. A ese golpe de inicio, que llamamos hook (gancho en inglés), lo definimos como esa pequeña chispa que incendia rápidamente tu atención y, en consecuencia, detiene momentáneamente el pulgar. En la entrada de hoy, vamos a estudiarlo en detalle. ¿Qué es un buen hook? Un buen hook genera una promesa concreta. Destaca el “punto de dolor” del usuario mientras le ofrece una salida creíble. Una tensión creada en los primeros tres o cinco segundos que aporta pruebas con un dato, una mini demostración, un antes y después o la voz de alguien que sabe.  Además, si a esto sumamos que la imagen inicial rompa la monotonía del feed, tenemos como resultado un usuario que entiende al instante qué va a ganar si continúa consumiendo el contenido. Vale, pero ¿cómo se hace? Empieza por una promesa (mágico, ¿no?) y redúcela a una línea/frase con verbo fuerte que llame la atención del usuario (por ejemplo: gana, evita, acelera, convierte…) mientras juegas con el contraste visual del primer plano como con tipografías grandes, fondos simples, objetos inesperados o encuadres poco habituales. ¡Y ojo! Llega rápido a la demostración. Evita introducciones con logotipos o entradillas.  Por último, cierra con un siguiente paso práctico: guardar el clip, comentar un caso, visitar una guía, descargar una plantilla. Sin ambigüedades y directo al grano. De nada, ¿¡eh!? ¡Atención al formato! En cuanto al texto, el arranque manda. Frases cortas, beneficios claros y tono directo. Por ejemplo: “La forma más rápida de ahorrar energía sin moverte del sitio” funciona porque habla de una meta y elimina obstáculos. En vídeos cortos, mostrar el resultado primero rinde mejor que cualquier discurso contextual inicial. Pon “Después” en los dos primeros segundos y luego los pasos mínimos para lograrlo. Por otro lado, el ya clásico reto a contracorriente también engancha: “Probamos X sin Y.” En carrusel, la portada decide el CTR. Usa títulos con cifra o beneficio, alto contraste y promesa específica. La segunda diapositiva debería resolver la curiosidad creada en la portada, mientras que el cierre invita a una acción concreta, no a una intención vaga. ¡Extra! En B2B y LinkedIn, el aprendizaje accionable pesa más que el espectáculo. Te lo expongo: primera línea contundente, salto de línea y mini caso con impacto real. Cierra con una pregunta útil que abra conversación sin sonar a encuesta. Bien, bien. ¿Cómo sabemos si funciona? Toma nota: La retención de 1 y 3 segundos revela si el primer frame engancha; la retención al 25 y 50 por ciento te asegura un guión sólido; la duración media de visualizaciones ofrece una lectura del ritmo y, en carruseles, la combinación portada y segunda diapositiva define por completo el CTR. Guardados y revisualizaciones señalan el valor práctico del contenido. Lo demás suele ser un adorno. Por último, te dejo un checklist rápido antes de publicar. De nada. La promesa (sí, la mágica) debe caber en una línea, el primer frame sorprender con lógica, la demo o el resultado deberán aparecer antes del segundo cinco y se debe entender sin sonido (usa subtítulos, muchacho). Bueno, de momento eso es todo por hoy. Visita con frecuencia nuestra web para ponerte al día sobre más temas de intensa actualidad comunicativa. ¡Hasta la próxima!

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Actualmente, en la era digital, la clave del éxito de una empresa para crecer, es la creación de una página web.

Tu empresa necesita una web para crecer: la clave del éxito en la era digital

2025 llega cargado de nuevas tecnologías y herramientas digitales aplicables a todos los sectores profesionales. Nosotros, como no podría ser de otra manera, aprovechamos al máximo estas herramientas para renovar y mejorar nuestro trabajo. Y, como es evidente, hoy en día juegas con desventaja si no muestras tu negocio en internet: prácticamente, no existes en el panorama profesional. En un mundo donde la digitalización marca el ritmo del crecimiento empresarial, tener una página web no es un lujo, es una necesidad. Ya tengas un comercio local, una empresa de servicios o una startup en pleno desarrollo, contar con una web te permitirá llegar más lejos, captar más clientes y posicionarte como un referente en tu sector. Y si aún te preguntas por qué necesitas una web para crecer, sigue leyendo. Porque los clientes te buscan Antes de comprar, reservar o contratar un servicio, ¿qué es lo primero que hacemos todos? Exacto: buscar en Google. Si tu empresa no tiene una página web, simplemente no existe para ellos, o no genera la confianza suficiente como para que se decidan a comprar. Los consumidores actuales investigan antes de tomar decisiones, y si no encuentran información sobre ti, lo más probable es que acaben en la competencia. 📌 Dato clave: Más del 80 % de los consumidores buscan información en internet antes de realizar una compra. Porque una web es tu carta de presentación profesional Recuerda que tu página web es el reflejo de tu empresa. Un diseño atractivo, un contenido bien estructurado y un mensaje claro generan confianza y credibilidad en tus clientes. En cambio, si no tienes web o parece sacada de 2005, tu negocio puede parecer poco fiable y quedar en clara desventaja frente a la competencia. 📌 Tip: Un sitio web bien diseñado puede incrementar la confianza del consumidor hasta en un 70 %. Porque te permite conocer a tu público y mejorar tu negocio Con herramientas como Google Analytics puedes obtener información valiosísima sobre los visitantes de tu web: ¿De dónde vienen? ¿Qué páginas visitan más? ¿Cuánto tiempo permanecen en tu sitio? Todas estas respuestas te permiten mejorar tu oferta y optimizar tu estrategia para lograr más conversiones, que es, en definitiva, lo que buscamos. Porque reduces costes y automatizas procesos Una web no solo atrae clientes, también puede ayudarte a ahorrar tiempo y dinero. ¿Cómo? Automatizando reservas o pedidos. Respondiendo preguntas frecuentes sin necesidad de atención personalizada. Integrando sistemas de pago y facturación automática. 📌 Clave del éxito: Las empresas que digitalizan sus procesos pueden reducir hasta un 40 % sus costes operativos. Conclusión: tu empresa necesita dar el salto digital El crecimiento empresarial actual está ligado a la presencia digital. Tener una web bien diseñada y optimizada no solo te permitirá destacar en tu sector, sino que también te ayudará a conectar con más clientes, generar confianza y aumentar tus ventas. Si aún no tienes una web o necesitas mejorar la que ya tienes… ¿a qué esperas?

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En redes sociales el engagement es un dato que representa el “compromiso” del público con la marca.

La Cymapedia I – El Engagement

¡Primera edición de la Cymapedia! En esta nueva sección explicaremos algunos términos utilizados en el mundo de la publicidad y el marketing que, ya sea porque están en otro idioma o son de carácter muy técnico, no es fácil deducir a qué hacen referencia si no te dedicas al sector. Hoy empezamos con uno muy sonado en nuestro departamento online: el “Engagement”. En redes sociales el engagement es un dato que representa el “compromiso” del público con la marca. Es el resultado de dividir el número de las interacciones (comentarios, me gustas, reacciones…) de todas las publicaciones entre el número de estas dentro de un periodo concreto en una red social. Después, se divide el resultado entre el total de seguidores de la marca en la red social en cuestión, para finalmente multiplicar por 100. Por ejemplo, en las 4 publicaciones que hemos tenido esta semana en Instagram, ha habido un total de 40 interacciones. Teniendo en cuenta que tenemos 1000 seguidores, esto nos daría un engagement del 1%. Los expertos en redes sociales coinciden en que un buen engagement rate en Instagram estaría entre el 1% y el 5%. Por lo tanto, tendríamos que seguir trabajando en generar interacciones en nuestro contenido, ya sea a través de sorteos, mejoras en las creatividades o textos, o seguir llegando a gente más afín a tu marca. Si quieres conocer más sobre los aspectos más técnicos de la publicidad, sigue atento a nuestro superblog. ¡Estamos trabajando en publicaciones que verán pronto la luz!

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Grupo Cyma promueve iniciativas de responsabilidad social corporativa para generar un impacto positivo en la comunidad.

Responsabilidad Social Corporativa: el cambio comienza dentro

El universo ha adquirido consciencia. Desde hace un tiempo, los términos sostenibilidad, responsabilidad o compromiso social adquieren cada vez más fuerza y presencia. La sociedad se preocupa por el medio ambiente, por los colectivos más vulnerables, por los avances de la ciencia en beneficio de la salud. También las empresas han asumido este cambio, el cual comienza dentro de cada una de las corporaciones. Por ello, para Grupo Cyma y para sus clientes la Responsabilidad Social Corporativa no es una tendencia, sino una realidad. Una necesidad vital que responde a los valores de una marca que cree en el progreso; uno accesible, justo y equilibrado. Contar con un proyecto de RSC en una empresa vislumbra un compromiso que va más allá de la propia empresa, focalizando en otras comunidades en muchos casos necesitadas de apoyo y atenciones. Pero, ¿qué es la Responsabilidad Social Corporativa? Un plan de RSC implica, necesariamente, prácticas éticas y factibles en su modelo de negocio, buscando en todo momento el equilibrio entre la rentabilidad y bienestar social y/o ambiental. Además, estas iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa permiten que las marcas construyan relaciones de confianza con sus públicos, diferenciándose en un mercado cada vez más competitivo. Según el sector empresarial, ¿cómo planificar una estrategia de RSC? Análisis del ámbito de acción e impacto social de la marca: de a mano de nuestros clientes, evaluamos cómo su día a día afecta a la comunidad. Esto permite identificar áreas de mejora y también nuevas oportunidades para contribuir positivamente en ellas. Programas de Voluntariado Corporativo-implicación del equipo: fomentar la participación de los empleados en las actividades del plan de acción social de la empresa no solo fortalece el vínculo entre ellos, sino que también mejora la imagen de la propia corporación evidenciando valores como el compromiso. Sostenibilidad Ambiental: Grupo Cyma cuenta con clientes cuyo ámbito de actuación está ligado a la naturaleza. Para ellos, se planifican acciones que promueven prácticas sostenibles como la reducción de residuos, el uso de energía renovable y la implementación de políticas de reciclaje. Estas iniciativas, además de ayudar a la preservación del medio ambiente, suponen un ahorro significativo en las cuentas de explotación. Educación y Conciencia Social: resulta fundamental crear campañas de sensibilización, tanto dentro como fuera de la empresa. Duchas campañas abordarán ámbitos que cuenten con vinculación con la marca en sí y que, nuevamente, fomentarán un cambio organizacional y social. Colaboraciones estratégicas: además de las estrategias propias de RSC diseñadas para la marca, resulta interesante crear alianzas con otras organizaciones y empresas para llevar a cabo proyectos que generen un impacto duradero en el tiempo. Estas colaboraciones amplían el alcance de la estrategia y maximiza su efectividad. ¡Importante! La medición del impacto Tal y como se realiza en el resto de campañas (bien sea con medios de comunicación, digitales, de exterior, etc), es fundamental medir los resultados de las estrategias de RSC. Sin embargo, otro aspecto esencial es su comunicación, dado que una estrategia de RSC no se entiende sin una campaña de comunicación adjunta. En Grupo Cyma, la Responsabilidad Social Corporativa se haya integrada en el Departamento de Comunicación. Desde la propia agencia, y siempre de la mano de la marca prestando suma atención a sus valores, se planifica, ejecuta y se comunica el plan estratégico de RSC de una empresa, facilitando el proceso y garantizando los excelentes resultados. La Responsabilidad Social Corporativa es, por tanto, una inversión en el futuro, pero también una realidad de presente. De un tiempo a esta parte, las empresas no conciben su plan de comunicación sin destinar una parte a la RSC.

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Las múltiples salidas profesionales disponibles al trabajar en una agencia de publicidad.

Trabajar en una agencia de publicidad: infinitas posibilidades, múltiples salidas

Tras finalizar el Grado en Periodismo en la gran Universidad Miguel Hernández de Elche (ahí, sintiendo los colores) allá por 2020, me di de bruces con la realidad a la que toda mi promoción se vería enfrentada tarde o temprano: la salida a un mundo laboral con escasas, muy escasas posibilidades (al menos, es así como lo veía entonces después de incontables intentos de encontrar trabajo). Porque no, con un título universitario no bastaba. No tardé mucho en darme cuenta de que en mi “bolsillo vital” no solo debía portar títulos y diplomas, también debía disponer de esquivas cualidades para mi persona como años experiencia en anteriores trabajos similares a los que postulaba o formaciones mucho más especificas que las que había adquirido en la carrera (y, qué narices, en toda mi vida). Ante la desesperación, comencé a preguntar a compañeros para ver cómo les iba la cruenta búsqueda y resultó que cierto número de afortunados había conseguido encontrar empleo en un sector de la comunicación que había pasado por alto: la bendita publicidad. Mi concepción de la publicidad, el marketing o la comunicación en sí misma ha cambiado drásticamente desde entonces. No obstante, es cierto que sí que me sentí animado al saber que podría dedicarme a algo que tuviera que ver con mi vida académica, así que me puse a investigar. Al poco ya me había “finiquitado” un par de cursos realmente básicos en Comunicación Digital y había desarrollado una web con WordPress, así como redactado extensos textos para la página web de ciertas empresas de conocidos manchegos (mis primeros tonteos con los medios online, el departamento que hoy me acoge y aguanta en Grupo Cyma). Pero no fue hasta que me inscribí en el Máster en Comunicación Digital de la Escuela de Negocios de Alicante, Fundesem, que no terminé de ver la luz al final del túnel. Y es que sí, por fin, después de meses de sudor, lágrimas y cero cotizaciones, conseguí un contrato de prácticas en una agencia de publicidad gracias a los vínculos de esta con el máster que cursaba. Sí: Cyma Comunicación y Marketing. Y… sí, amigos, aquí es donde quería llegar. Este es el momento en el que un servidor empezó a aprender de verdad. Y ojo, no solo hablo de las distintas disciplinas de la comunicación que tuve que cultivar y perfeccionar, como la redacción de textos publicitarios, planificación de campañas en Meta y Google, el uso y desuso de dos millones de herramientas de newsletters o el dominio de mi hoy gran amigo Elementor; también descubrí lo que era trabajar con un equipo interdisciplinar en el que las grandes ideas y la creatividad estaban a la orden del día. En fin, cositas que no se aprenden preparando exámenes. Es en este punto en el que conocí las infinitas posibilidades académicas y laborales que puede llegar a ofrecer trabajar en una agencia de publicidad, todavía más en una como Grupo Cyma. Desde hace dos años, en la agencia tenemos la inmensa suerte de acoger becarios de ciclos formativos, estudiantes de grados y otros centros. Los chavales no hacen más que recordarnos lo que yo aprendí a base de palos en su día: que los centros académicos no te ofrecen el aprendizaje real o la orientación formativa del eficiente modo en el que una agencia de publicidad lo hace. Pura verdad.  Ojo a esto: Salidas profesionales y académicas después de tu paso por una agencia de publicidad Medios Online Hacemos de todo, honestamente. En este departamento te vas a formar (y especializar, si entras en sintonía con alguna rama concreta del departamento) en redacción publicitaria, ya sea a través de elaboración de copys, textos para webs y newsletter o mensajes publicitarios para campañas; en la planificación de campañas online y todo lo que deriva de ello, como analítica, generación de campañas en todas las plataformas online (Meta, Google, TikTok, Programática…), gestión de datos y etiquetado; en desarrollo web (aquí tienes para dos vidas), que abarca desde programación con CSS, HTML y todo lo que te quieras aventurar en ese mundo, también SEO, WordPress, Ecommerce con Woocommerce, Shopify, Prestashop, etc.; y en mucho, muuuucho más. No se pueden obviar las derivas profesionales que tiene esta rama de la comunicación en auge: community manager, gestor de campañas, especialista en SEO, SEM, Ecommerce y una larga lista a cada cual más especifica. A mí, personalmente, me fascina la elaboración de textos de carácter publicitario tanto para redes sociales como para web o derivados, también me vicia mucho la maquetación de páginas webs y landing pages con WordPress y herramientas tan útiles como Elementor o Divi. Tal vez desarrolle esto más en otra entrada. —>Formaciones: curso o máster en marketing digital, SEO y SEM, analítica web y big data, redes sociales y community management, e-commerce, content marketing y storytelling, copywriting, diseño web o publicidad programática. —>Salidas profesionales: especialista en marketing digital, community manager, social media o SEO manager, analista de datos digitales, content o e-commerce Manager, copywriter digital, especialista en publicidad programática o digital PR, entre otras. Diseño y creatividad Todos en Grupo Cyma vemos a este gran equipo con la admiración que merece. Esta cuna de las ideas y diseños que comunicamos a través de distintos canales desde los diferentes departamentos de la empresa es sin lugar a dudas el pilar de la agencia. Pasa un par de meses con estos locuelos y termina dominando las herramientas más importantes de la rama: Adobe Ilustrator, Photoshop, Indesign, After Effects… entre otros. Además, también conocerás de primera mano cómo es el proceso de ideación, creación y conceptualización de una campaña publicitaria desde sus cimientos o el trabajo interdepartamental que este sistema de producción conlleva. Y no te quedarás solo en eso. Claro que no. Una de las partes más importantes del departamento es la aplicación de estas creatividades en diferentes formatos: web, cartelería, autobuses, publicaciones en medios offline y online… Vamos, que lo más seguro es que termines especializándote en alguna labor o estudio concreto del diseño.

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